LAVADO / Jazmín Ra

Texto y Performance por Jazmín Ra.

Registro: Catalina Alcalino.

Montaje: Jazmín Ra.

Fecha: 13 de Abril del 2019.

Formato: Video HD 1920×1080 px.

Locación: Acción realizada durante la feria de arte feminista RVDA, en su versión performance & proceso de Obra. Barrio Concha y Toro, Santiago, Chile.

Descripción por la artista:

En ese momento estaba lanzando junto a la organización de la feria, en formato fanzine, el manifiesto: “Hackeando la estructura: la performance desde las éticas del conocimiento situado”. Que reflexionaba sobre la práctica de performance. Aquel día realice la performance Lavado, y leí parte del panfleto:

“Para mi la performance,es un hackeo”… “hack remite metafóricamente a un cambio en el código de la programación, a un golpe que hace “saltar” la estructura y así poder alterar el contenido de la misma a través del acceso generado allí, pudiendo modificar la conducta de modo que esta pueda emplearse para fines no previstos en su origen”…”¿Como experimento una acción performática?, es sabiendo escuchar lo que mi sistema nervioso me señala; ante la expectativa de transgredir un límite impuesto, por mínimo que sea, el hackeo estará en saber sobrellevar esa ansiedad e incluso angustia ante la mirada del Otro señalandome lo prohibido; en el momento mismo de su realización, aparece un goce emancipador en mi pecho y una conexión para con aquellos que están eferveciendo también ante esa posibilidad emancipatoria.”

En ese sentido, para mi la performance debe contener una chispa de realidad, un conocimiento situado que haga conexión con la complicidad de aquelles que necesitan encontrar compañeras, aliadas de lucha.

Lavado, es una acción situada desde mi realidad política puertas adentro como mujer, hetero cis dueña de casa; Lavando platos todos los días, a cada momento. siendo los platos un motivo de desagrado y discusión hasta el día de hoy. Siendo los platos un trabajo que no se reconoce pero que se hace porque es necesario como muchos otros que producen y sostienen la vida.

Lavando mi sangre puérpera con agua fría en invierno, por que a mi familia se le echó justo a perder el calefón cuando me tocó mi propia cuarentena, cuarenta días menstruando, periodo sin sexo post parto para resguardar la genitalidad de la mujer. Limpiando los puntos de la episiotomía innecesaria que me realizaron en el hospital público para que me callara y dejara de llorar asustada cuando estaba pariendo. Menstruando profusamente siete días al mes y con dolor, dado a la T de cobre que utilizo para no embarazarme nuevamente; y sintiendo el peso de la misoginia que pone ridiculez ante cualquier temática sobre la realidad doméstica de las cuerpas que paren, crían y/o que ejercen labores de cuidado.

La mujeres vivimos en toque de queda, acuarentenadas toda la vida si el patriarcado logra conquistar la poca agencia ganada que tenemos sobre nuestras vidas. Desde pequeña no se me daba permiso para salir. En la realidad social las cuerpas de las mujeres son resguardadas para que no sean violadas. Crecí con la tv higienizando la sexualidad femenina, poniendo un gel azul con apariencia de detergente en vez de sangre, en los reclames de toallas higiénicas. En la performance decidí lavar los platos con ketchup, para poder marcar así dicha ironía.

Cuando me embarace, el proceso de retornar al adentro que viví al crecer como niña, fue paulatino pero sumamente marcado, teniendo 27 me sentí como una adolescente de 17. Se marcó además la fragilidad económica y la dependencia que me obligan a sostener un trabajo por renta, no asalariado, dueña de casa.

Posterior a mi acción y lectura, la feria fue cancelada, vecinos del sector, Barrio Concha y Toro, plaza libertad de prensa, llamaron a los pacos, porque mi acción fue un acto impúdico. Cuando llegaron, la acción ya había terminado, así que se le dió una amonestación a la encargada del festival y se forzó el cierre temprano de la feria, censurando el espacio y la posibilidad de exponer su arte a otras compañeras. Yo en su momento me sentí culpable, aparte la reprimenda no llegó directamente a mi, supongo que los denunciantes no pudieron identificarme; agradezco a Caro la directora del Proyecto RVDA, por defender mi trabajo y manejar la situación de la mejor manera: por convocar la siguiente feria con el el rótulo ANTI CENSURA, y que de dicho proceso, yo pudiese generar otra reflexión, en formato manifiesto: “Armas para la contra censura: Exibir-se pero no identificarse.”

Hoy nos encontramos en una cuarentena forzosa prolongada, el mal manejo de la situación a nivel nacional nos tiene convenientemente confinados, impidiendonos el derecho a aparecer, al encontrarse, a la asamblea; mientras las necro políticas hacen festín de nuestras cuerpas que nunca han importado.La muerte en sociedades higenizadas como la nuestra nunca había estado más presente e innegable, tanto en los sistemas de salud colapsados con el COVID-19, como la tasa de femicidios en aumento.  Hoy al recordar esta acción me hace nuevamente total sentido, todas las cuarentenas que hemos vivido, y las que están por venir; y todo lo aprendido en ellas: politizar el adentro.

Ese 13 de abril del 2019 estaba cumpliendo los treinta, estaba hackeando la estructura de la vida doméstica, para hacerla valer, para tener agencia, performando, escribiendo. Haciendo compatible la existencia, quise sentirme dueña de mi relato, simple y común a muchas otras; en ese momento estábamos todas ebullendo en nuestras trincheras propias, desde nuestros confinamientos, saliendo encontrándonos en nuestra diversidad. No sabíamos que estábamos en las vísperas del Octubre del 2019, pero todas esas reuniones, nos linkearon a otros encuentros, conversaciones complicidades, toda esa agitación nos dió fuerzas y nos da fuerza hoy para valorar el privilegio de existir cuando nos quieren muertas.

Jazmín Ra

Jazmín Ra es Performista, Licenciada en Artes de la Universidad de Chile. También es Licenciada en Psicología y pos titulada en clínica psicoanalítica, de la misma universidad. Entre sus intereses se encuentra la teoría y práctica psicoanalítica desde una perspectiva crítica y feminista, y la investigación teórica en torno a la performance política feminista. Actualmente es madre y dueña de casa. En su práctica performática ha explorado temáticas autobiográficas y políticas, con el interés de cuestionar desde un conocimiento situado, el discurso hegemónico sobre el cuerpo, la sexualidad, la institución familiar y patriarcal; utilizando prácticas pornoterroristas para trastocar significantes fálicos, símbolos nacionalistas, espacios de representación públicos, que representen las estructuras psíquicas del poder, para cuestionar los imaginarios de los relatos fundacionales, patriarcales y capitalistas.

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