OBITUARIO. ¿Ha muerto un modo de morir? / Artículo de Mirka Arriagada sobre la foto-performance de Cheril Linett

Foto-performance por Cheril Linett. 13 de Junio del 2020. Edición por Andrés Valenzuela.

OBITUARIO. ¿Ha muerto un modo de morir?

Por Mirka Arriagada Vladilo

La artista de performance e investigadora escénica Cheril Linett ha trabajado de manera continua desde el 2015 a la fecha, entregándonos un caudal de piezas visuales, performance, acciones de arte, que han provocado tensión sobre la escena de Chile y sus símbolos ordenadores, sexogenéricos heteronormativos, domesticadores de lo patrio. Se ha desplazado por suelo simbólico chileno junto a su obra La yeguada latinoamericana. Ella y sus cómplices amigues artistas se han dejado crecer una gran cola subversiva, y han salido piafando con mirada brava, sostenidas por pitos y flautas, dando coces a estamentos represores, azotando airados cascos sobre el pavimento nacional. Entrando a desacralizar los espacios de las catedrales, el palacio de gobierno, los tribunales, el congreso y las procesiones devotas.

La artista también usa el espacio privado para dejar que su madre la amamante ahora adulta, refuta los límites del cuerpo y las domesticaciones, reúne las sábanas que arropan cuerpos violentados o enfermos. Coloca en vigilia su cuerpo por nosotros.
Pieza desquiciada ha construído cuando rompe el límite de la gente con casa, para allegarse al grupo de los sin casa y escoger a uno de ellos, un hombre indigente a quien entregar su pecho y amamantarlo con un llanto de cobijo. Dar cobijo y regazo a quien había perdido toda esperanza.

Ella trabaja con signos semióticos fundamentales:
El signo de interrogación que instala la duda y la llave maestra de la exploración. Abre con ella la puerta del tabú.
El signo de exclamación que es expresión de la denuncia. Acusa a viva voz los crímenes que el tabú oculta.
Es tabú el sexo y la violencia. Es tabú la patria y sus instituciones. Sin embargo el tabú mayor es la muerte. Morir es el acto más radical. Ese signo rotundo que es el punto final. En OBITUARIO Cheril se atreve con la muerte.

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA

73 cuerpos fotografiados de pié. Envueltos completamente en sábanas.

No sabemos nombres, no hay fechas, no hay género asignado. Ni reseña biográfica. Colores de la vida diaria, tonalidad suave y diversa de sábanas de uso habitual en los hogares. Escenas individuales; cuerpos contrastados a un dintel, umbral, recorte de muro. No hay decoraciones. La luminosidad es tenue. Algunos haces de luz filtrados por mamparas, postigos, lámparas que no se visualizan. Se siente el silencio. El silencio atronador del ’73. Un extraño silencio coral.

Presumimos que los cuerpos son modelos travestidos. Es decir, vivos que se travisten en muertos. Disposición de las fotos; una montada al lado de otra, contiguas. Filas e hileras. Hágase la idea de un retablo. De un gueto vertical.

INTENTO INTERPRETATIVO: LA PANDEMIA

Es insoslayable que la obra se instala en la Pandemia. La humanidad ha sido confinada al hogar, referenciados los cuerpos al domicilio. La enfermedad se ha tomado el espacio de lo público. Se ha desplegado un nuevo diseño de ciudad. Confinamiento domiciliario de la población. Vigilancia contínua y panóptica. Despliegue de fuerzas militares. Detección y detención inmediata de cuerpos desobedientes. Dispositivos de salud altamente tecnologizados para recepcionar enfermos graves. Reductos sanitarios para enfermos en aislamiento. Dispositivos de infraestructura crítica para servicios y abastos. Los cuerpos que se desplazan corresponden a un contingente reglamentado y compartimentalizado. Todo sujeto está manejado por estrictos protocolos. Recuento diario. Números y cifras. Autoridades que nos dirigen con total certeza a esta confusión total.

Me detengo en esta denuncia: es perverso colocar certeza en lo confuso y confundirnos las escasas certezas.

1,2,3 y 4 meses. Confinados. En espera de burlar la muerte. Porque recuerda: es la muerte el tabú mayor. Si mueres nadie estará contigo. Nunca había sido tan secreto el pasaje. Serás separado de los confinados. Te succionará una gran máquina hacia los dispositivos sanitarios. Harán esfuerzos, lo posible, lo que aguanten tus engranajes. Si el deterioro avanza se apagará tu sistema. Off. ¿Sientes algo así como miedo? No importa. No tenemos tiempo para sentimientos. Esto ha de ser operativo. Con certeza de botones. IN-OFF. ¿Cuerpo off?. Aplicar protocolo. Bolsa sellada. Succionado por la máquina de retiro. Transporte del desecho. ¿Ha nacido la muerte express? ¿Ha muerto el viejo modo de morir?

EL SENTIDO DE UN OBITUARIO.

Alguien escribía unas líneas que resaltaba al ser que partía de esta vida. Un ritual que marcaba una despedida. Despedir a alguien, es dar cuenta de su anterior presencia, historicidad elemental que lo señala con existencia. Y esa existencia adquiere sentido. Para una comunidad. Para sí mismo.

Miro los 73 cuerpos envueltos en sábanas. Se marca allí el símbolo de la mortaja.

Es la mortaja un ritual funerario que veníamos perdiendo. Antes, algunas personas confeccionaban sus propias mortajas o hacían mortajas por encargo. Era todo un arte amortajar. Seguramente anteriores pandemias hicieron desistir a los familiares de amortajar a sus muertos. Luego fue traspasado a ser vestidos y maquillados, decente, con cierta elegancia. Este ritual era llevado a cabo por mujeres de la familia. Más tarde dicho rol se le entregó a los señores de las funerarias. Las empresas funerarias llevaban adelante las exequias por algún precio razonable que pagaban los deudos; familiares, amistades. Velorio. Pésames. Misa o responso o palabras de despedida. Cortejo fúnebre. Flores, coronas, esquelas, tarjetas. Había un tiempo para llorar. Un espacio de rememoración. Un surtidor de anécdotas. Un revuelo y murmullos en conflictos no resueltos, la llegada de hijos pródigos, amistades alejadas, amores y desamores dolientes. Parientes de otras latitudes. La familia, el vecindario,la gente del trabajo. Ajustes de cuentas con el ataúd y la última vitrina.

Antes de la pandemia, no había nada, nada más triste que morir en soledad y sin ritos. Nada más triste que tras la paletada nadie diga nada.

La pandemia nos ha condenado a todos a esa desoladora tristeza. La excepción ha sido un funeral en la familia presidencial, marcando el aviso de que los privilegiados pueden siempre, siempre pueden, escribir las reglas y saltarlas para hacer del privilegio un atributo amoral.

Ha muerto el viejo modo de morir y Cheril lo sabe. Detiene allí, en el gueto vertical del montaje fotográfico esos cuerpos amortajados, para que en algún lugar lloremos el símbolo del cuerpo presente en tránsito a la ausencia. Nos entrega OBITUARIO como un rito en el arte de despedir a los muertos, como resistencia y rebeldía, como un abrazo a cada uno de los más de diez mil chilenos que en 4 meses se han desprendido de esta corteza de habitantes confinados, el pésame a esas más de diez mil familias, el duelo que haremos todos juntos, el tiempo para el llanto, para exigir justicia, las más de diez mil razones para negarnos a que la vida y la muerte sean un trámite express y retener de nuestra vida anterior a la pandemia ese viejo modo de morir, con respeto, con tristeza, con cariño, con despedida.

Tras la paletada, Cheril Linett y su OBITUARIO. Gracias.

Mirka Arriagada Vladilo

Mirka Arriagada Vladilo (1964). Poeta, psiquiatra y documentalista de la era análoga. Estudió Medicina en la Universidad de Chile. Formación de Psiquiatra Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barack. Formación en terapia dinámica y estudios psicoanalíticos. Es columnista en la revista Trauko. Panelista del programa El show de Elio, con su espacio La cocina literaria. Canal Trauko tv. Fundadora del Comando eXcultura. LIBROS: -Lamentaciones, gemidos y ayes. Poesía. Editorial Las dos Fridas.1998. -Autobiogeografía. Poesía. Autoedición. 2002. -Cuando el amor se echó a morir como un perro. Poesía. Mago Editores.2014. -Tito Calderón. Entrevistas. Libro realizado en el marco de una exposición individual del pintor. 2019. -Tarea de poesía 1. Poesía. Mago Editores (en etapa de próxima edición). Gran parte de su obra se mantiene inédita.

Cheril Linett

Cheril Linett (1988). Artista  de  performance e investigadora escénica. Autora del proyecto de performance  Yeguada Latinoamericana. Licenciada  en  Teatro con  mención  Intérprete, de la Universidad  Academia de Humanismo Cristiano.  Inició su trabajo artístico el 2015, participando en encuentros, festivales y, principalmente, realizando performance de manera independiente en espacios públicos.  A la fecha, ha creado y dirigido numerosas obras, agrupadas en series de performance como  Coreografía de Succión,  Poética de las Aguas,  Vertiente Fúnebre  y  Casa. Actualmente es  becaria del Programa de Dirección Escénica de FITAM  y  Goethe  Institut-Chile, con  su proyecto  Bestia Lúbrica.

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