Mujer Cis

Colectivo: Maygara

Performers: Camila Garretón, Sofía Oportot, Diego Valle, Flavio Banks, Renata Valencia, An Cocteau, Juana la Loca, entre otrxs.

Dirección de arte e indumentaria: Sailor Queer.

Maquillaje FX: Ninobaez.

Disciplina: Performance 

Nombre: Mujer-Cis

Fecha: 08-08-2019

Locación: Espacio Galería Casa Amalia. 

Música:  Jane – Its a fine day

Registro oficial: Paula Esp Producciones

Otros registros: Andrés Valenzuela (para Registro Contracultural)

Descripción: 

Camila Garreton Matzner (1983), es diseñadora de vestuario y artista de performance, quien hizo revuelo en redes sociales abordando el desnudo y el humor, haciéndose conocida como la Emoji Queen. Desde 2016 realiza acciones de performance en el espacio público, tanto de forma individual como colectiva, participando en la feria de arte rebelde FAR, en el ex club social de artistas (Actualmente comunidad Rogelia) y en la galería callejera, entre otrxs.

En 1930 los científicos aislaron las hormonas esteroides, células que en altas dosis de andrógenos, estrógenos o progesterona, inhibían la ovulación en las mujeres, comenzando una revolución molecular que abriría nuevas formas de relacionamiento sexo-afectivo, implicando un antes y un después en torno a la natalidad y la relación de la mujer y su cuerpo.

En los años sesenta, en Estados Unidos comenzó a circular la píldora anticonceptiva, lo que abrió cambios al ordenamiento estructural, que ubicaba a las mujeres dentro de un rol estático y rígido en la autárquica organización familiar y social de la burguesía. Pero hasta el día de hoy, existen tensiones en torno a la noción de mujer, relegada al espacio carcelario del hogar y la maternidad históricamente. En ese sentido Alexa Glam, activista trans e integrante de Maygara, enuncia las siguientes líneas en el Instagram del colectivo:

“La señorita ya es una mujer grande y su entorno le ha enseñado muy bien a lo que vino a este mundo, sabe que es importante verse bien siempre, sabe que su cuerpo es fértil y que no tiene toda su vida para hacer una familia, que tiene que encontrar a su esposo ideal, tener un matrimonio de sueños y dar a su familia, nietos, sobrinos y primos, y obvio, después de todo seguir viéndose atractiva para que su marido no mire para el lado, porque la responsabilidad que le han impuesto como mujer protectora es criar y cuidar a sus hijos y hombres que estén a su alrededor”

Según denota Alexa, la cultura patriarcal sitúa a la “señorita” dentro de la heterosexualidad obligatoria, destino biológico que pavimenta su camino hacia prácticas y posiciones sociales de sumisión, al orden privado del hogar. Características y roles de género que han sido asignados desde la lógica del sentido común, como algo natural, desde una imposición del “deber ser” de toda mujer, pero no cualquier mujer, sino de las denominadas mujeres Cis, término acuñado por el sexólogo alemán Volkmar Sigush en su publicación La revolución neosexual (1998), abriendo el campo semántico para dirimir  diferencias taxonómicas y lingüísticas entre las mujeres trans, es decir, “más allá o a través del género” y las mujeres cis, es decir “de este lado del género” o dicho de otro modo, mujeres y hombres asignados al nacer con un género que ellos consideran como análogo y homologable a la autopercepción del propio género.

Concepciones antagónicas pero no excluyentes, debido a que ambas, mujer trans y mujer cis, son mujeres devenidas de la cultura y los códigos sociales que asumen lo femenino como esto y no lo otro, que habita roles y conductas. Sin embargo, lo cis tendría centrada su concepción en una postura esencialmente reproductiva que se le asigna a la mujer como único destino biológico o razón vital, en ese sentido, la performance del Colectivo Maygara interviene los signos que se relegan a la mujer desde el prisma colonial, eclesiástico y capitalista.

Mujer Cis, performance realizada bajo el marco de la exposición “Cuatro Modos de Resistencia” en galería Casa Amalia, intervino desde las calles de la ciudad de Santiago, con una procesión pagana de verdugos sin género, con cabezas fálicas y vestidxs de látex rojo y cruces blancas, quienes llevan a Garretón como una jesusa sufriente en una cama portátil o por momentos en los brazos, recorriendo desde la comuna de Providencia hasta llegar a la Casa Amalia en Recoleta. Simultáneamente, en la galería se encontraban cuatro enfermerxs esperando a Camila en una sala y a un costado una mesa arsenalera, una silla obstétrica en el centro y sobre ella una cruz de neón rojo, invertida, y en sus muros dos proyecciones de imágenes fetales sensibles a las ondas acústicas, que se distorsionaban con los cánticos y gruñidos de lxs enfermerxs, frente a la escena una mesa y sobre ella un proyector vinculado a un visor de realidad aumentada que conectaron a través de una manguera de metal a la vagina de Garretón, gesto que hace cierto guiño a Annie Sprinkles. Lxs acompañantes del ritual invitaban a los espectadores a sentarse y mirar con el visor de realidad aumentada, que proyectaba imágenes de Garretón con su manada celebrando un picnic por el nacimiento de un niño envuelto y craza sorpresa, el bebé resultaba ser un pedazo de carne, parodia hacia la maternidad y la industria de la carne y la violencia que sobreexplota a los animales, producto del sinsentido de los paradigmas progresistas capitalistas, sustentados en las ofertas y demandas sostenidas en base a la explotación laboral y los dividendos crediticios que alimentan la pobreza y el sobre endeudamiento que ensancha las desigualdades sociales producto de la sobrepoblación. 

La escena se instala como una crítica política, colectiva y biográfica en torno a la producción y reproducción en disputa de las autonomías y la importancia de aquello entorno al cuerpo, separando y autodefiniendo las vicisitudes de la imposición natalicia de ser madre y las opresiones y restricciones a la libertad de creación y producción de las mujeres en los campos laborales y públicos, o como afectaría a las mujeres artistas en su producción de obra, según afirma Lina Meruane: “Las creadoras-sin-hijos ejercen dos labores de manera alternada o simultanea: el trabajo asalariado y el trabajo creativo rara vez remunerado o remunerado de manera insuficiente.” [1] De acuerdo a lo anteriormente dicho por Meruane, Mujer Cis de Colectivo Maygara nos invita a interconectar, criticar, dudar, poner entre dicho y punzar los signos, discursos y prácticas cotidianas que refuerzan las imposiciones de genero sobre el cuerpo las mujeres, a su vez como estas afectan la libertad de creación y producción de las trabajadoras y artistas, abriendo la crítica feminista en torno a las formas de la reproducción del arte, al indicar la precarización laboral y económica al momento de ser mujer y trabajadora del arte, situando la producción de arte como un trabajo que lejos de ser una producción social-burguesa, esconde grandes desigualdades económicas que aún afectan más a mujeres que a hombres, como en su larga historia falocéntrica, por eso el valor del cuerpo de Garretón como centro de la escena, para criticar al estado de producción capital machista frente al cuerpo gestante de las mujeres.


[1] Meruane, Lina. Contra los hijos. Literatura Random House. Santiago, chile. 2018.p.87

Análisis por Dimarco Carrasco

Registro Oficial (Paula Esp):

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